Salas de espera y hospitales de día convertidos en entornos cálidos y humanos donde se pueden realizar actividades para favorecer el bienestar integral de las personas con cáncer y sus familias. Entre ellas, Yoga Oncológico. Esto ya es una realidad en hospitales de tres territorios de España: Cataluña, Madrid y Baleares, gracias a la iniciativa de la Fundación Nous Cims, que en 2019 puso en marcha el programa DOMUM para crear espacios terapéuticos y actividades psicosociales orientadas a proporcionar experiencias positivas y reparadoras para las personas en proceso oncológico. Su objetivo es seguir sumando nuevos centros a la actual red formada por más de 20 hospitales.
En este post entrevistamos a su responsable, Marta Olabarria, sobre la importancia de transformar el concepto de atención hospitalaria y de trabajar por la humanización de la asistencia desde una mirada integral.
¿Cuál es el origen de este programa? ¿Cómo y cuándo nació esta idea?
Domum es un programa creado e impulsado a partir del año 2019 por Nous Cims, una fundación privada sin ánimo de lucro que lleva a cabo diferentes proyectos de ámbito social con la intención de incidir de forma positiva en la vida de las personas.
¿Cuáles son sus principales objetivos?
El principal objetivo es fomentar el bienestar emocional de las personas en proceso oncológico. Cuando una persona recibe un diagnóstico de cáncer, no solo arranca un recorrido asistencial por un sistema sanitario, que muchas veces es complejo, sino también, interiormente y emocionalmente se puede ver afectada en lo social, personal, familiar, laboral… Entendemos que las personas que viven estos procesos necesitan tener un espacio de apoyo, y que el sistema tiene que encontrar esos lugares de acompañamiento más integral en el que se puedan ver cubiertas sus distintas necesidades.
Para ello, acompañamos a los centros hospitalarios interesados en integrar el bienestar y la humanización como una parte fundamental de la asistencia. Y proponemos comenzar con una transformación de los espacios.
¿En qué consiste esa transformación?
Se incorporan en el espacio materiales naturales, colores cálidos, presencia de madera, elementos que refieren a la naturaleza, por el impacto demostrado que tienen en la reducción de la ansiedad en las esperas. Además, el propio espacio está concebido desde la comodidad, con materiales y mobiliario más ergonómicos, porque al final son pacientes que esperan largas horas y que tienen muchas visitas hospitalarias.
Pero el punto diferencial de los espacios DOMUM es que, dentro de esta transformación, siempre incluyen la presencia de una sala polivalente, que es la que nos permite que las salas de espera se conviertan además en un espacio de acompañamiento. Y es ahí donde se inicia un trabajo conjunto con los hospitales y los profesionales para identificar y calendarizar actividades en estos espacios que puedan dar respuesta a la complejidad emocional que sabemos que supone un proceso oncológico.
¿Qué tipo de actividades se ofrecen en estos espacios?
Por un lado, actividades más orientadas a trabajar el bienestar emocional directamente, como arteterapia, yoga oncológico, musicoterapia o mindfulness, entre otras. Son actividades, implementadas por entidades expertas, que ofrecen un acompañamiento más extendido en el tiempo, con programas más estructurados en cuanto a su metodología, con una duración de 8 o 10 sesiones en grupos cerrados con los que se busca acompañar y trabajar el bienestar.
También hay actividades informativas y de orientación oncológica que muchas veces se identifican y se implementan por parte de los propios profesionales de los hospitales, o de asociaciones expertas, y buscan resolver dudas que surgen durante el proceso oncológico en relación a temas como la nutrición, o incluso ayudas y trámites.
Por último, hay una serie de actividades más lúdicas, más sociales, que buscan reforzar el sentimiento de comunidad, ofrecer estos espacios más comunitarios de encuentro con personas que están atravesando la misma situación. Normalmente cada espacio organiza su hoja de ruta, pero estos tres tipos de actividades son las que están presentes en todos ellos.
¿Cuál es el perfil de las personas que suelen acudir?
Hay un público mayoritario de mujeres entre 40 y 65 años. Puede ser porque el propio proceso oncológico les permite acercarse más a este tipo de actividades o bien porque hay una necesidad de encontrar estos espacios comunitarios donde compartir el bienestar en grupo.
En los últimos años se está haciendo un esfuerzo por diversificar el tipo de actividad para llegar a personas jóvenes y al colectivo masculino, que muchas veces nos cuesta más abordar y para quienes puede costar encontrar estos espacios colaborativos.
¿Cómo evalúan las actividades las personas que participan en ellas?
Realizamos un seguimiento cuantitativo y cualitativo de las actividades y, grupo tras grupo, persona tras persona, nos llega que las actividades que ofrecemos pueden cambiar su forma de afrontar un proceso de este tipo, ayudan a crear comunidad y tienen un impacto en su bienestar físico y emocional, que por los tratamientos o por la propia enfermedad tiene una afectación directa.
Las personas que participan nos reportan no solo que hay mejoras físicas a través de actividades como el yoga o la danza, en las que reconectan con el cuerpo que está atravesando procesos altamente complejos, sino que también encuentran un mayor apoyo emocional a través de las herramientas que se les proporcionan y a través de la creación de comunidad, de grupo. En ocasiones el grupo continúa después de las actividades como un vehículo por sí mismo de acompañamiento.
A lo largo de 2025 se realizaron más de 1.600 actividades en toda la red de hospitales públicos en las que participaron más de 10 000 personas con un grado de satisfacción superior al 9. Más del 90 % de las personas que han participado en actividades como yoga, arteterapia o mindfulness reportan haber mejorado las competencias sociales, personales y emocionales para afrontar el proceso.
¿En cuántos hospitales está presente el programa? ¿Y en qué territorios?
Ahora mismo estamos en 24 hospitales. El programa está implementado en 3 territorios estratégicos, principalmente en Cataluña, porque es el lugar donde nace el programa, donde ya estamos en 14 hospitales, pero también en Madrid y Baleares, donde hemos emergido con fuerza en los últimos años.
El objetivo último de DOMUM es poder llevar el programa a todo el territorio estatal, a todas las unidades de oncología. Obviamente, paso a paso. La idea es seguir creciendo con un ritmo de aproximadamente unos 4 hospitales anualmente.
¿Cómo es la relación con los hospitales?
El espacio DOMUM queda integrado dentro del hospital, y es un espacio coordinado por los profesionales del propio hospital. Desde el inicio, proponemos la creación de comités de dinamización formados por personal del servicio de oncología, experiencia del paciente, comunicación, atención a la ciudadanía, entre muchos otros. La situación dentro de cada hospital es diferente; En algunas ocasiones ya existen programas propios de acompañamiento y lo que hace DOMUM es potenciar y ayudar a impulsar lo que ya existe. Otras veces, tenemos la oportunidad de iniciar desde el principio estos grupos de dinamización. Siempre poniendo el foco en que son espacios abiertos, liderados por los hospitales y en coordinación con todas las entidades del territorio que tienen amplia experiencia en el acompañamiento a pacientes oncológicos. Al final se busca crear una red para generar alianzas entre todos los actores que ya están trabajando en la humanización de los cuidados.
Marta, ¿cómo resumirías el valor del programa DOMUM en pocas palabras?
Ver en la sala de espera de un hospital a personas bailando, haciendo yoga o mindfulness, tiene un impacto por sí sólo que pone los pelos de punta. Los hospitales son espacios que, a pesar de su calidad asistencial, muchas veces se relacionan con una serie de sentimientos, miedos y emociones negativas, pero cada vez más está calando esta necesidad de que el acompañamiento integral y el bienestar emocional se integren como parte de la asistencia.
Creo que los hospitales también están incorporando cada vez más esta necesidad.

