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¿De verdad es cáncer? El impacto del diagnóstico

María José Castañer, es profesora de yoga y facilitadora de Yoga Oncológico y Yoga Sensible al Trauma. En este post comparte los resultados de un estudio que ha realizado sobre el impacto del diagnóstico del cáncer desde el punto de vista del trauma (o de la posibilidad de que éste se desarrolle).

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Recibir un diagnóstico de cáncer es una experiencia humana intensa, que puede tener un gran impacto en la vida de quien lo recibe (Payne, Lundberg, & Brennan, 2015). Este impacto no se limita al cuerpo o al pronóstico, sino que marca el ámbito emocional, relacional y existencial de cada persona.

El momento del diagnóstico puede generar una ruptura en la percepción de seguridad, identidad y perspectiva de vida, pudiendo experimentar altos niveles de ansiedad, sobrecarga y disociación emocional. También suele afectar al entorno cercano de quien recibe la noticia de que tiene cáncer.

Tanto la persona que lo está viviendo como sus familiares pueden desarrollar trastorno de estrés postraumático tras la noticia (Pitman et al., 2018) y desde la psicología del trauma y las neurociencias afectivas —que estudia los mecanismos neurológicos de las emociones—, esta experiencia puede activar de manera intensa el sistema nervioso, afectando a la forma en que la persona afrontará lo que va a vivir a partir de entonces.

El Yoga Oncológico adapta la práctica del hatha yoga combinándola con técnicas de yoga terapéutico y sensible al trauma para acompañar a la persona que lo está viviendo hacia una rehabilitación tanto física como emocional desde el diagnóstico, durante los tratamientos y también en la recuperación posterior. Como facilitadora de yoga oncológico desde hace un año y medio, he observado que el diagnóstico no solo afecta al cuerpo, sino que también desregula profundamente el sistema nervioso.

Aquí es donde cobran especial relevancia las técnicas del Yoga Sensible al Trauma (YST,  ya que ofrece recursos reales para restaurar la sensación de seguridad y agencia en quienes atraviesan este impacto vital.

Muchas personas describen un estado de desconexión, bloqueo o irrealidad en el momento del diagnóstico: “no recuerdo lo que me dijeron, pero sí cómo me sentí”.

Esa frase, escuchada en conversaciones con pacientes y acompañantes, fue el punto de partida de mi estudio “¿De verdad es cáncer? Cómo regular el sistema nervioso tras un diagnóstico de cáncer con la metodología del Yoga Sensible al Trauma”, elaborada en el marco de la formación Radika YSTA 2025.

A partir de un cuestionario con 58 respuestas y 31 entrevistas personales, observé que más del 85 % de las personas experimentaron parálisis o shock tras recibir la noticia, y más del 60 % manifestó miedo intenso o sensación de descontrol. Sin embargo, casi todas expresaron el deseo de volver a sentirse dentro del cuerpo.

En las sesiones que he facilitado de yoga adaptado para personas con cáncer y acompañantes, he observado beneficios en calma, orientación y confianza corporal. El simple acto de notar los pies en el suelo, moverse con libertad o respirar sin exigencia se convierte en una vía para recuperar presencia y sostén interno.

El Yoga Sensible al Trauma —y el Yoga Oncológico, que integra parte de su metodología— aporta una mirada complementaria al acompañamiento oncológico: no buscan sustituir la atención médica o psicológica, sino crear un puente entre el cuerpo y la experiencia emocional, ofreciendo un espacio seguro donde aprender a regular el sistema nervioso y volver a habitarse con compasión.

Este enfoque invita a las instituciones sanitarias, asociaciones y profesionales del yoga terapéutico a explorar nuevas formas de cuidado integrativo. Quizás la pregunta no sea solo “¿De verdad es cáncer?”, sino también “¿cómo acompañar al cuerpo que acaba de escuchar esas palabras?”.

Desde terapias complementarias como el Yoga Oncológico, que tiene en cuenta la mirada del Yoga Sensible al Trauma, acompañamos para que la persona sea consciente de sus propios recursos y capacidades, fortaleciendo lo que sí puede hacer y favoreciendo así, hasta donde es posible, la resiliencia.


Referencias del estudio

La investigación se centró en explorar los efectos del diagnóstico a través de tres marcos complementarios:
• El modelo BIS/BAS de Jeffrey Gray, que explica cómo ante una amenaza se activan respuestas de inhibición (miedo, bloqueo) o de aproximación (curiosidad, búsqueda de sentido).
• La Teoría Polivagal de Stephen Porges, que describe los estados del sistema nervioso autónomo y la importancia del tono vagal ventral en la regulación emocional.
• Y los siete pilares del Yoga Sensible al Trauma (metodología desarrollada por David Emerson y Elizabeth Hopper): seguridad, presencia, interocepción, elección, ritmo, conexión y autocompasión.

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