“Además de psicólogas, somos practicantes de yoga y nos interesaba especialmente el tema de la ansiedad. Habíamos coincidido en clase con personas que estaban pasando o habían pasado por un proceso de cáncer y queríamos conocer cómo podía ayudar el yoga en estas situaciones. Así que empezamos a investigarlo y, en ese camino, descubrimos a la RED de Yoga Oncológico, que nos abrió la puerta para seguir profundizando al ponernos en contacto con mujeres con cáncer que practican yoga oncológico”. Son palabras de María Isabel y Silvia.
En un inicio contaron con 77 mujeres de diferentes puntos de España. Revisaron quiénes cumplían los requisitos que habían establecido, y finalmente participaron 33 mujeres, todas entre 45 y 65 años, diagnosticadas de cáncer, que habían empezado a practicar yoga oncológico después del diagnóstico. En este estudio no se incluyeron mujeres que se encontraran en un cáncer en estadio IV o con metástasis.
La investigación se centró en conocer la relación entre la práctica de yoga oncológico y la ansiedad teniendo en cuenta el tipo de cáncer, el tiempo de práctica y los síntomas relacionados con la ansiedad.
Para saber determinar estos síntomas, utilizaron el Inventario de Ansiedad de Beck (BAI), un cuestionario de 21 preguntas que recoge tanto síntomas físicos (tensión muscular, palpitaciones, dificultad para respirar, mareos y temblores, sudoración, molestias digestivas y problemas de sueño, entre otros) como pensamientos relacionados con la ansiedad (preocupación excesiva, pensamientos intrusivos y dificultad para concentrarse).
Una de las principales conclusiones del estudio es que en torno al 70% de las participantes percibían el yoga oncológico como una práctica con beneficios físicos, psicológicos y sociales. A modo de resumen, estos son los beneficios que manifestaron las mujeres que lo practican en relación con la ansiedad:
- Beneficios sobre la autonomía personal. La práctica de yoga durante el proceso oncológico contribuyó a aliviar la ansiedad al fortalecer los recursos personales.
- Bienestar social. Poder interactuar con otras mujeres que están viviendo un cáncer a través de esta práctica en grupo les permitió desarrollar sus recursos sociales y un sentido de pertenencia y de apoyo.
- Regulación emocional y mejora del estado de ánimo.
“Los resultados obtenidos en este estudio ponen de manifiesto la necesidad de continuar investigando estrategias de intervención complementarias a los tratamientos médicos que puedan mejorar el bienestar psicológico y emocional de las mujeres con cáncer. También que el yoga oncológico es un recurso que puede ser beneficioso desde el punto de vista de la salud para manejar la ansiedad y promover una mejor calidad de vida durante el proceso de enfermedad, tratamiento y postratamiento.
La percepción de alivio emocional, la relajación y la sensación de bienestar que experimentaron las participantes son resultados clínicamente relevantes que sería interesante seguir estudiando en futuras investigaciones”, señalan sus autoras.
Silvia María Ochando Medina, Psicóloga Sanitaria.
María Isabel Gómiz García, Psicóloga Sanitaria.

