El cáncer no solo afecta a la salud física, sino también al bienestar emocional y a la calidad de vida, ya sea por la propia enfermedad o por los efectos secundarios de los tratamientos médicos. Un síntoma que puede resultar molesto e incluso angustiante es la sensación de falta de aire o disnea. “Noto que no respiro como antes”. “¿Tendré algún problema en los pulmones?”. Son algunos de los comentarios que podemos escuchar de personas que sienten esta sensación que contribuye a la fatiga, el desánimo o la preocupación. Aunque las pruebas médicas determinen que no hay una afectación en los pulmones, sentir esa sensación puede conllevar dudas, inquietud, malestar. ¿Por qué sucede?
Marta Gómez, fisioterapeuta especialista en oncología: “Existen diversos motivos por los que una persona en proceso oncológico puede sufrir alteraciones respiratorias. Podría haber un problema pulmonar que quedará descartado con pruebas médicas; podría tratarse de ansiedad, de un sistema nervioso alterado por procedimientos invasivos, sonidos de máquinas o respiradores artificiales. O podría haber otros motivos. Pero lo que está claro es que la falta de aire en personas en proceso oncológico es multifactorial: es física, emocional y cognitiva”.
Es importante saber que, en muchos casos, las alteraciones respiratorias producidas por el cáncer y los tratamientos se pueden tratar y mejorar. Para ello, tanto en fisioterapia como en el yoga oncológico es fundamental reconocer el patrón respiratorio que tiene cada persona para poder adaptar la práctica de una forma segura y eficaz. Para ello, nos informamos sobre los antecedentes (cirugías, tratamientos, momento actual), observamos qué músculos predominan en la respiración y hacemos una propuesta adecuada y coherente, personalizada. Y, por supuesto, prestamos mucha atención a si hay síntomas que requieran una derivación médica, como fiebre, dolor torácico o empeoramiento.
“Cada persona es única, pero desde fisioterapia, y también desde el yoga oncológico, podemos contribuir a regular sistema nervioso, a mejorar movilidad sin forzar (siempre que sea posible), a que la respiración sea más eficiente y a restaurar una sensación de seguridad que también puede afectar a cómo respiramos”, continúa Marta Gómez.
Cuando hay tos
La tos puede también aparecer por múltiples causas relacionadas con el cáncer o sus tratamientos. “Puede ser un elemento muy molesto, que incluso afecte a la calidad del sueño”, afirma Marta. Ni la fisioterapia especializada ni el yoga oncológico van a eliminar la tos, pero sí pueden adaptar la práctica con pausas frecuentes y conscientes, menos exigencia ventilatoria, postura de seguridad (sentada o semirreclinada si es necesario), uso de apoyos o mantenimiento de una respiración espontánea y cómoda. ¿Cuál es la mejor postura? “La postura más terapéutica suele ser aquella en que la persona siente que puede respirar sin luchar”.
Marta Gómez Nicolás, fisioterapeuta oncológica. Oncowellness. https://oncowellness.es/fisioterapeuta-oncologico/

